Hola, pasa, pasa.
Soy el Viento.
El anfitrión de esta casa.

Lo que crees saber de mí es apenas una brizna.
Ya tendrás tiempo de descubrir el resto.

Te has atrevido a cruzar la puerta
y ahora estás en el recibidor, donde eres o puedes permitirte ser más tú que nunca.

 

EL RECIBIDOR

Toma asiento en ese sofá mullido de ahí.

Mientras te sirvo tu bebida favorita,
déjame contarte algo.

Como en todo recibidor, aquí puedes tomarte un respiro.
Curiosear.
Intuir el alma de la casa. Es una casa mágica y tremendamente literaria. Como ves, hay estanterías con libros por doquier, y estancias donde escribir es un placer, y donde te esperan inefables aventuras.

Antes de recorrerla, si quieres, puedes abrir 
La Secreta. Esa revista que ves encima de la mesa.

No es una revista cualquiera.
En sus páginas se esconden los secretos
de esta casa:

lo que sucede a puerta cerrada,
lo que susurran sus habitantes,
lo que no oirás en ningún otro rincón.

Y como esta casa es mía, y yo soy impredecible,
así también lo es La Secreta.
Nunca sabrás qué te espera hasta que la abras.

Si quieres recibirla, suscríbete.
Yo mismo me encargaré de que te llegue…
con el Viento adecuado.

Después, puedes seguir descubriendo el resto de la casa, escroleando hacia abajo.

Y si decides alojarte, feliz estancia.

LAS HABITACIONES

Si subes por la escalera de madera del fondo del recibidor hasta la segunda planta, te encontrarás con las habitaciones.

Cada habitación de esta Casa es muy especial.
En cada una te aguarda una experiencia literaria distinta a todo lo que hayas vivido:
Historias que te invitarán a, no solo leer y escribir, sino a crecer, y a descubrir nuevas formas de habitar la literatura… y la vida.

Entra y saldrás transformada.

LA BIBLIOTECA

Esta casa tiene innumerables plantas, y no, no es un rascacielos, es la magia que se esconde en su interior. Puedes seguir subiendo hasta la biblioteca.

Aquí los libros no están cerrados.

Algunos esperan en las estanterías.
Otros ya están abiertos sobre la mesa.

No se viene a ordenar las palabras, sino a quedarse un momento dentro de lo que despiertan.

Este es un lugar para leer sin prisa
y escuchar lo que un libro deja cuando termina.

Si entras, quizá encuentres algo.
O quizá sea eso lo que te encuentre a ti.

LA GALERÍA

La galería está en la planta baja.

Es un rincón más escondido, más íntimo.
Un lugar al que no se llega por casualidad.

Aquí la autora pasa de vez en cuando a dejar cosas.

A veces son imágenes.
Otras, textos breves, fragmentos, ideas que no necesitan convertirse en nada más.
También hay notas, pequeñas piezas, algo a medio camino entre un cuaderno y un archivo.

No todo está explicado.
No todo sigue un orden.

Es un espacio de lo que aparece,
de lo que se queda a medio decir,
de lo que simplemente pide existir.

Puedes entrar, mirar, detenerte un momento o irte.
Volver otro día y encontrar algo distinto.

La galería no se recorre.

Se atraviesa.

EL JARDÍN Y SU INVERNADERO

La puerta que hay al fondo del recibidor da al exuberante jardín de la casa.
Puedes embriagarte con el perfume de sus flores y seguir el sendero hasta llegar al Invernadero.

El Invernadero es un lugar para escribir sin prisa y sin meta, un retiro creativo de tres meses. Cada semana hasta completar las doce, se abre en tu bandeja de entrada con una escena del interior: personajes, objetos y gestos que forman parte de la historia de la Casa del Viento, junto con un material para que lo trabajes cuando quieras, a tu ritmo.

Aquí no hay fórmulas. Solo belleza, curiosidad y el deseo de escribir.

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el buzón

En toda casa hay un buzón.
Pero este no es como los demás.
Este buzón late. Escucha. Escribe.

Yo, el Viento, desde este buzón, envío una carta física a quienes desean recuperar la pausa, el papel, el asombro de abrir algo pensado solo para ellas.
Una carta lacrada. Un ritual íntimo.

Dentro, te espera un viaje:
rincones del mundo, librerías secretas, escritoras viajeras, comidas que cuentan historias, paisajes que hablan… y palabras que dejan huella.

Puedes leerla en voz alta, guardarla, regalarla.
Y también —si quieres— responder.
Porque este buzón no solo envía. También recibe.

Las habitantes
de la casa

En esta casa no solo vivo yo, el Viento.
Está habitada por otros personajes que irás conociendo si decides vivir las experiencias…

Pero, sobre todo, la habitan ellas:

las mujeres que, al asomarse a esta casa, han sentido que aquí había algo para ellas.

Las llamamos Mujeres Viento.

Caminan con sensibilidad abierta,
con una mirada que busca belleza y verdad.
Suelen ser intensas, complejas, creativas.
Piensan en espiral, crean desde el caos, sienten demasiado.
Algunas descubren que tienen altas capacidades.
Otras, que su sensibilidad tiene nombre: neurodivergencia.
Y muchas, que dentro de ellas vive un yo artista
que ya no quiere esconderse más.

¿Serás una de ellas?

Las Mujeres Viento tienen una historia propia. Un historia que puedes vivir tú también y que es el único camino para convertirte en una de ellas.

Que el Viento guíe tus pasos,
la palabra te sostenga,
y la creatividad te libere.

hola@somoselviento.com