CARO SAGUEL
artista y creadora de somos el viento
SOY EL VIENTO.
SOY, SOY, SOY
Podría presentarla yo, el Viento. Pero ella soy yo y yo soy ella. Mejor te dejo los ecos que resuenan en su corazón:
No tengo plan de futuro,
salvo ver pasar el cometa Halley a los ochenta
y seguir preguntándome si algún día mostraré algo que nadie más haya visto.
No vine a brillar, vine a existir.
A crear con el corazón al Viento.
A quedarme en este lugar porque este lugar
es el latido de mi corazón.
Regresé a una ciudad
medio borrada,
solo para mirar de frente lo que hay que mirar.
La tormenta no me mató.
Pero me volvió más lenta. Más atenta. Más honda.
Fui una herida abierta.
Y los que se quedaban
se ahogaban en un charco de sangre insondable.
Pero yo seguí.
Y escribí.
Y convertí esa sangre en palabras y belleza.
No prometo epifanías:
solo la verdad desnuda que encuentre
mientras vago por el campo helado descalza
y con las manos vacías
apenas humana.
Sorteando un desierto
que aún no conozco.
(Patti Smith)
En el sueño más profundo,
donde la Luna está baja, saber que existes.
Oír la melodía de tu alma.
Y abrazarla. Con mi barro,
en el que poco a poco va
a aparecer una veta de oro.
Por no rendirme a la costra ni al juicio.
No doy lecciones.
No busco altar.
No vine a gustar.
Vine a escribir sin permiso.
Vine a mirar sin cerrar los ojos.
Vine a nombrar lo que pasa cuando ya no queda lenguaje.
No ofrezco respuestas,
pero sí rendijas por las que la luz
ilumina rastros bellos
a los que agarrarse,
mi universo, puedes volar conmigo,
juntas Somos el Viento.
EL ARTE QUE SOY
Investigo la relación entre arte y conciencia y sostengo que las disciplinas —la palabra, la imagen, la materia— son lenguajes de traducción del ser. Mi pensamiento y mi obra se mueven entre la literatura comparada, la filosofía y las artes visuales, explorando cómo el lenguaje se expande cuando es atravesado por otros lenguajes —la pintura, la música, la escultura, la fotografía—, porque ningún artista puede traducirse por completo en una sola forma.
Por eso el Viento es tan importante en mi obra: porque es lo que atraviesa, lo que une y transforma, el principio que mantiene al arte en movimiento.No entiendo el arte como un oficio, sino como una forma de existencia. No lo concibo fuera del ser que lo origina. Todo lo que creo —una carta, una voz, una imagen, un texto— no es un acto de producción, sino un modo de revelación. El arte no se añade a mi vida: soy arte antes de crear.
Durante mucho tiempo se nos hizo creer que el arte estaba en la obra, en el resultado visible. Pero el arte no está fuera, esperando ser hecho: vive dentro, esperando ser traducido. La creatividad es la chispa que lo pone en movimiento, la vibración que me permite convertir mi ser en fragmentos. Y cada disciplina —la escritura, la palabra hablada, la fotografía, la cerámica— son lenguajes de traducción de esa sustancia interior.
No creo en la inspiración que desciende, sino en la sintonía que despierta. Cuando entro en contacto con la creatividad, no recibo algo ajeno: me enciendo. Lo que emerge entonces no son obras nuevas, sino pedazos de lo que ya soy. El arte se fragmenta a través de mí para volverse legible, visible, audible.
Todo lo que construyo —Somos el Viento, las cartas, los relatos, las experiencias simbólicas— nace de esa convicción: el artista es la obra de arte máxima. Las obras son huellas, emanaciones, formas que el arte adopta para moverse por el mundo.
No busco hacer arte.
Busco serlo.
COLABORACIONES
Caro saguel, ha participado asimismo en publicaciones colectivas, entre ellas un volumen de canciones y poemas editado por la editorial La Discreta.
hola@somoselviento.com